jueves, 18 de abril de 2013

Congreso español pide por seguridad controlar las fotos de ciertos edificios en Internet

Vista aérea del Palacio de la Zarzuela en Madrid. | Google
El Congreso de los Diputados ha aprobado una proposición no de ley en la que insta al Gobierno a que haga las gestiones oportunas para controlar la difusión de imágenes de determinados lugares en páginas de Internet, por entender que pueden afectar a la seguridad nacional.

La iniciativa partía del PP y ha sido aprobada en la Comisión de Defensa casi por unanimidad (sólo se ha abstenido IU). La letra de la proposición y su exposición de motivos no citaba explícitamente a ninguna empresa, pero es indudable que lo que se quiere controlar son las imágenes que ofrecen con detalle sitios como Google Maps o sus equivalentes de Apple, Yahoo! y otros, limitándolas en su caso pixelándolas o difuminándolas.

"La cartografía por satélite disponible a través de internet proporciona una información de enclaves e instalaciones sensibles que podría facilitar poner en riesgo la seguridad nacional y el mantenimiento de la estabilidad internacional", dice la exposición de motivos del PP.

En concreto, los populares muestran su preocupación por que "algunos grupos terroristas han reconocido públicamente el uso de tales herramientas para la elaboración de sus ataques, mostrando el uso indebido de estas tecnologías". Admiten a continuación que "es obvio que el terrorismo no existe por culpa de estas nuevas formas de acceso a la información cartográfica", pero añaden que "sí pueden facilitar la comisión de actos terroristas si no se protege debidamente la difusión de datos sobre instalaciones sensibles".

Sin límites en la actualidad
Actualmente, no hay ninguna limitación en España a la difusión de imágenes tomadas por satélite del territorio nacional, sus ciudades y sus edificios, incluyendo instalaciones militares y sedes y residencias oficiales. Por ejemplo, en estas aplicaciones de Internet se pueden ver con detalle los palacios de La Zarzuela y La Moncloa (residencias del Rey y del presidente del Gobierno, respectivamente), la sede del Centro Nacional de Inteligencia o bases de las Fuerzas Armadas como las de Torrejón de Ardoz y Rota.

La propia exposición de motivos de la proposición aprobada por el Congreso se hace eco del vacío legal que existe en este campo. La legislación es antiquísima y sólo hace referencia a fotografías aéreas tomadas por aviones, por lo que "es de difícil, cuando no imposible, aplicación", ya que "nos referimos a satélites, no a aeronaves".

Para más complicación, el PP se lamenta de que estas imágenes están localizadas "en bancos de datos situados fuera de nuestras fronteras y no existe legislación internacional o acuerdos referentes a la difusión por empresas privadas de información relevante para la seguridad nacional".

No obstante, los populares consideran que "tales dificultades no deben impedir que se adopten determinadas medidas", y de hecho "existen iniciativas que propician que zonas determinadas designadas como sensibles para la seguridad nacional aparezcan pixeladas o difuminadas, siendo imposible extraer información útil de ellas".

Por ello, el Congreso insta al Gobierno a que realice un estudio sobre el grado de información que se puede obtener con estas imágenes, que dote de medios a los organismos responsables y que tome "las medidas oportunas, incluyendo la promoción de acuerdos bilaterales o a través de organizaciones internacionales, así como con empresas civiles nacionales o internacionales, para limitar los daños potenciales a la seguridad nacional".

Si finalmente el Ejecutivo tomara alguna decisión al respecto, la responsabilidad de difuminar las imágenes no correspondería en cualquier caso a Google, Yahoo! o Apple, sino a las empresas que les proporcionan las capturas por satélite, algo que admite el propio PP, que estima que se trata de tres o cuatro compañías, algunas de ellas incluso con participación pública.

Desde Google, que posee el sitio de mapas más utilizado en Internet, una portavoz quiso destacar este punto, recordando que "cualquier tipo de edición corresponde a los dueños de las imágenes". Como ejemplo, mostró la diferencia con Google Street View, la aplicación que permite al usuario ver imágenes en tres dimensiones como si se encontrara en la misma calle. 

En este caso, las fotografías sí pertenecen a Google, que las obtiene con sus propias cámaras, y el usuario puede escribir a la compañía si considera que alguna de ellas vulnera su privacidad o su seguridad, como puede ser que salga su vehículo con su matrícula o determinadas imágenes de su vivienda.


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