sábado, 6 de julio de 2013

Construyen esculturas humanas con el ADN sacado de chicles tirados en la calle

Esculturas humanas con el ADN sacado de chicles tirados en la calle
La próxima vez que pienses en resguardar tu identidad, tal vez tendrás más cuidado de no tirar un chicle en la calle o una colilla de cigarro, pues estos contienen datos suficientes de ADN como para replicar el rostro de una persona.

Heather Dewey-Hagborg es la artista detrás de un proyecto llamado Visiones Extrañas, parte de la inciativa Dewey Hagborg Project, la cual tiene como objetivo crear conciencia acerca de la protección de datos personales y lo expuestas que están las personas en la actualidad a que cualquiera utilice su información personal.

“El proyecto consiste en generar rostros tridimensionales de extraños. Con cabellos, chicles o cosas que tiran los extraños en la calle se extrae el ADN que al pasar por procesos científicos genera un modelo en 3D del rostro de una persona”, explicó el representante del Dewey Hagborg Project, Thomas Dexter, en entrevista para Grupo Expansión en la feria sobre tecnología TagDF.


Dexter dijo que el objetivo del proyecto es levantar conciencia entre la gente de lo que se puede hacer con su información y su ADN, los cuales va dejando en la calle como una huella.

Usando un software que la artista diseñó en Gen Space, un centro científico comunitario en Brooklyn, la investigadora extrae de un cabello o un chicle, partes del código genético de una persona como el color de los ojos, la forma de la cara o la tez de la persona, datos que con ayuda del software generan un modelo tridimensional del rostro que se imprime en 3D para después ser expuesto.

“Las caras se imprimen y se muestran junto a las colillas o chicles de las que se generaron, para que las personas puedan darse cuenta que toda su información está libre y lo que significa en términos de seguridad no cuidarla”, detalló Dexter.

Aunque los rostros generados no son al 100% réplicas de las personas sí muestran una semejanza familiar, explicó.

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