El Taita, así lo llamaban los amigos,
compañeros de la vida a Javier Ascue, quien mil veces enfrentó a la muerte.
El veterano
y más querido periodista que trabajó en todo y de todo, desde hoy, escribirá y tomará las fotos más
espectaculares desde el cielo.
A los 19
años postuló a El Comercio y de 40 fotógrafos con los que concurso, Javier se quedó con el
puesto.
Javicho
fue Pájaro frutero (ladrón de fruta), lustrabotas, reciclador, fotógrafo ambulante,
hasta convertirse en uno de los redactores principales de El Comercio.
Ascue Sarmiento fue un hombre que a pesar
de las excentricidades que personas como él ostentan, ha sabido ganarse la amistad de
todos.
Y eso mismo
lo ha llevado a conseguir las mejores noticias. Porque “Un enviado especial,
nunca puede fallar”.
Fue el año
1970, año que Javier nunca olvidaría. Cuando sin saberlo, fue en busca de su
verdadera pasión en Huaraz.
Todo el
país permanecía en shock después del terremoto de Yungay, pues ni un medio de comunicación había podido llegar al lugar de
los hechos, a Javier le entro la curiosidad y decidió emprender un viaje no autorizado
por su diario.
También, en la frontera entre Perú y Colombia, Javier llegó a entrevistar a Tiberio, un lugarteniente de la FARC. Y
justo allí, en medio de la selva, cuando Javier estaba a punto de cumplir con
su tarea, un soldado jugaba a la ruleta rusa.










Javier Ascue también estuvo a punto de
acompañar a los ocho periodistas asesinados en Uchuraccay en 1983. “Creo que Dios siempre
me ha protegido, he tenido un ángel de la guarda. Varias veces estuve cerca de
la muerte, pero haciendo mi trabajo me sentia vivo”, contó en una de sus
entrevistas.
Como otras
veces que estuvo a punto de morir, Javier se había salvado una vez más y viviría para contarlo, escribirlo y
publicarlo en El Comercio.
Fuente: Noticias en Línea - El Comercio




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