Zaheen Zafar, la mujer acusada de haber
asesinado a su hija arrojándole ácido, ha
declarado a la BBC
que su destino era morir.
Zaheen Zafar y su marido Mohammed (padre de
la menor) fueron
detenidos la semana pasada en Cachemira (Pakistán), tras la muerte de Anusha (15), quien fue rociada de ácido por
supuestamente sostener una relación con un chico.
Ambos señalaron a la policía que Anusha
había deshonrado a la familia por conversar con un muchacho, sosteniendo así
que ya se le había advertido que no debía mirar hombres.
“Ella dijo: "No lo hice adrede, no lo
haré más", relató la madre. “Era su
destino morir así”, agregó.
Según la Comisión paquistaní de los derechos del hombre, al menos 943 mujeres o niñas han
sido asesinadas el año pasado en
Pakistán por sus familiares tras haber sido acusadas de haber cometido crímenes
de honor.

No hay comentarios:
Publicar un comentario